Ciento cincuenta norteamericanos aprobaron un curso para convertirse en hospitaleros de la ruta jacobea. De ellos, 34 aseguraron en Williamsburg (Virginia), adonde se desplazó una delegación gallega, que estarían dispuestos a viajar a Galicia inmediatamente
Budistas, personajes irrepetibles que andan a paso de burro, prometidos a punto de pasar por el altar, ciudadanos que se empeñan en batir récords, místicos, licenciadas en Derecho que hacen una promesa, gente con fe y gente sin ella. El Camino de Santiago es la ruta más prolífica del mundo. Y a partir de los próximos meses no extrañará a nadie ser recibido por un albergueiro o albergueira norteamericano.
Nada menos que 150 personas de EE.UU. han recibido la instrucción necesaria para abrir los albergues. De ellos, 34 manifestaron el pasado fin de semana, en Williamsburg (Virginia), que estaban dispuestos a viajar cuanto antes. Y es que la ruta jacobea comienza a hacer furor en un país que en estos momentos celebra el 400 aniversario de la fundación de su primera colonia, cuando entonces ya hacía 700 años que había pateado el Camino de Santiago el primer peregrino. Y la historia atrae como nunca en el gigante del otro lado del Atlántico.
En un principio fueron españoles los que educaron a los aspirantes a trabajar desinteresadamente en un albergue. «Ahora no es necesario», aseguran en la asociación American Pilgrims. Y no es necesario porque de eso se encarga el californiano Daniel de Kay, que todavía los pasados 6, 7 y 8 de este mes impartió las instrucciones finales a 14 personas, con lo cual suman ya 90 las preparadas por él. «A mí me dio mucho el Camino cuando lo recorrí, se ganó mi corazón, y ahora quiero devolverle algo», resume en discreta clave personal para explicar por qué lo hace, y sin cobrar. Él mismo fue hospitalero voluntario.
En Williamsburg, donde se reunieron hace una semana casi dos centenares de los 400 que integran American Pilgrims, se respiraba un ambiente de euforia, a lo que contribuyó el para ellos sorprendente apoyo sin reservas de la Dirección Xeral de Turismo y del Xacobeo, con sus máximos representantes al frente, Rubén Lois e Ignacio R. Eguíbar. El propio Lois, que no ocultaba su satisfacción por el interés que quedaba patente en los futuros albergueiros, provocó de manera decidida una reunión con la junta directiva de la entidad anfitriona con el fin de concretar la colaboración mutua.
Pero ¿por qué un americano está dispuesto a sacrificar dinero y vacaciones? Michael Wyatt, presidente de American Pilgrims, sacerdote de la Iglesia episcopal y residente en Minnesota, asegura que el interés nace una vez que se hace el Camino. La siguiente pregunta es por qué se hace. «Porque se lo han dicho sus amigos, porque han leído sobre su existencia, por espiritualidad...».
Y decir en EE.UU. Camino de Santiago es lo mismo que decir Galicia, de la que se tiene un concepto que más roza el cielo que la tierra. Compostela pesa en la formación de ese concepto, pero mucho más el itinerario, aunque no pocos reclaman más protección ante los excesos del feísmo.
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